- ¿Wanda?
- No, Wampy.
- Wampy...
- Sí, unas gafas. Mitad Choree, mitad Jimena, mitad Pánico Las Vegas.
- Tres mitades...
- Ajá.
- ¿Pánico y locura en Las Vegas?
- No, Paquito de La Vega.
- ¿"Paquito de la gente" o "Paquito quieres"?
- Paquito quieres, una manzana.
- Con rivotril quedarás boxeando...
- Piquete de ojos, piquete de ojos!
- ¿Gorritia militar?
- No, esa es otra.
- ¿Y si abrimos?
Ahí el esquizo separase en dos. Siempre la mierda interrumpe, y es la hora de abrir la página y continuar la historia:
El puerto era una caldera. Después de una semana de lluvia ininterrumpida, aquella mañana de invierno de 1919 en L. era una bendición; el sol hacía brillar con rabia invernal el agua y el reflejo pegaba directamente en las caras curtidas de marineros, obreros portuarios y algunos otros seres menos encasillados pero igual de inquietos y agitadores. Escaramuzas por acá y por allá, gente levantando la mano, un grupito de 6 o 7 discutiendo entre sí. Era el mar sin mar: con furia, todos esos seres allí reunidos formaban una masa implacable. Y estaba a punto de explotar. El reclamo estaba fijado en unas cajitas. "¡Queremos las cajitas, queremos las cajitas!".
Imposibilitarse, cerrarse y no permitirse.
Enfermarse, EN-cerrarse y no aprirse jamás.
Reprise:
Agua con olor a gas.
Hola!

2 comentarios:
paquito ya no entrena.
paquito papongo
Publicar un comentario en la entrada